Cita del día:

Es simple...

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por otras tantas visitas a este pequeño rincón, de todo corazón!

Latidos para el alma!


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domingo 12 de junio de 2011

Tu fuerza es la mia.





Conozco un alma valiente que no se rinde fácilmente y supera día a día cualquier obstáculo que en su vida se plantee. Conozco un suspiro de mujer, ardiente como el fuego, que quema cualquier resquicio de desazón y suple con ganas las desgracias, dando el calor necesario a su vida, que entre llamas renace como el ave Fénix de sus cenizas y abre una ventana con ello a la esperanza.
Conozco a quien jamás se rindió, para salir de nuevo de entre la oscuridad y su fuerza es tan brutal, que nada nunca jamás podrá doblegar por mucho que el destino se empeñe en quererla arrodillar. Conozco su pena y su pesar y mi asombro es tal por sus ganas y su verdad, que solo puedo a su lado estar admirando esa entrega total y su fiabilidad a la hora de despertar, conozco sus miedos y su realidad, su sentir y su calidad como persona además.
Conozco cuanto la vida es capaz de dar y quitar de forma gratuita y cuando menos lo puedes esperar, pero también conozco que aquel que quiere..., "puede" de verdad, sin buscar excusas, ni doblegarse al azar de aquello que llega para su vida cambiar.
Conozco la desesperación y sus secuelas, pero también reconozco que ese telón al igual que en un teatro, esconde una gran obra con su protagonista al frente demostrando su valía y su sapiencia, sin esconder su inteligencia ni su sabiduría a pesar del papel que le ha tocado representar y por eso allí seguiré, de espectador en la primera fila para aplaudir cada acto y disfrutar del éxito al llegar el final.
Conozco a quien la vida castigó sin motivos, pero supo eso cambiar para alcanzar la meta que se propuso y con ello entregar su fuerza al objetivo que en su día se marcó, logrando sentir la vida correr por sus venas y llenar su futuro de esperanzas y amor por vivir… y no solo la conozco, además la amo y en mi podrá encontrar el apoyo para despertar cada día y buscar juntos motivos para la felicidad.


domingo 17 de abril de 2011

Hoy soy yo por ti.




Hoy me acuerdo de mí, de aquello que fui y de lo que sentí, de toda una vida siendo sin ser y al recordarlo me doy cuenta de lo que hoy soy. Recuerdo mi ayer soñando el hoy, dando sentido a lo que en el camino quedó al ver a mi yo reflejado en un espejo queriendo salir.
Hoy deseo callar al silencio con tu voz y demostrarme que sin ti no soy, olvidar que ayer fui y empezar a ser hoy. Rebuscar los defectos para apilarlos en un rincón, junto a todos los errores que me hicieron ser lo que hoy soy, sin olvidarme de nada de lo que fui, pues de ellos nació quien camina sobre mi sombra y frente a ti apareció.
Hoy mis pasos deseo cubrir, olvidando el camino que recorrí, para de nuevo comenzar a andar uno que me lleve a ti siendo lo que hoy soy de principio a fin, recogiendo a mi paso aquello que hace de mí, lo que soy para ti.
Hoy quiero sentir de nuevo el aire fresco dentro de mí, acariciar los momentos que aun no descubrí sin ti y abrazar aquellos que ya compartí, darles el sentido que necesito para vivir, traspasando su escudo y hacerlos parte de mí, porque hoy descubrí que la vida no es vida sin ti, por mucho que se empeñe en hacérmelo sentir, pues los recuerdos se empañan con el silencio y los que aún quedan por venir se difuminan si no estás tu aquí.
Hoy será el día para empezar desde el fin, para acabar con el principio caminando hacia ti, recordando el futuro y olvidando quien fui, pues si tuviera que ser, prefiero ser quien soy cuando estoy junto a ti, porque en la vida aprendí, que no importa el ayer, si aprendes hoy, que puedes también "ser" mañana.


sábado 9 de abril de 2011

Al final de mi horizonte.




El sol acaricia mi rostro suavemente, mientras a ti la luna entre sus canas te mece dulcemente, envolviéndonos a los dos con una historia de amor entre sueños y palabras que desborda cualquier emoción y a nuestro corazón se agarra.
A ti ella te cuenta como estoy, cuando a solas por la noche cruzamos miradas y le digo entre susurros lo que de mi alma mana. Mientras, a mi él me ilumina el corazón con el reflejo de tu mirada, que se queda grabado a fuego cuando le miras con nostalgia, pidiéndole que me traiga tu amor ardiente cada mañana.
Y así pasamos los días y las noches, entre susurros y miradas, entre sueños y palabras, entendiendo que el amor no conoce distancias. Y alimentamos su llama a diario con el calor de nuestras almas, mientras esperamos el momento de cruzar nuestros pasos por el mismo sendero y paseamos cogidos de la mano recogiendo nuestros deseos, acuñando en cada beso, el inmenso amor que nos tenemos.
Pero implacable es su peso cuando no te encuentro y recorren el oscuro cielo las brillantes estrellas, dándome tu reflejo y tu mirada perdida entre mis sueños, donde me pierdo entre suspiros de amor por tenerte cerca y la certeza de que pronto mis esperanzas encontraran respuesta.
Hoy me siento frente al horizonte, que entre brisas tu aroma me trae y con la mirada perdida a lo lejos, en mi retina te invento, sentada al otro lado sonriendo y disfrutando de este amor placentero que llena nuestras horas de alegría al pensar por momentos, que cada día que pasa es uno menos para alcanzar la calma y el sosiego, de tenernos frente a frente, amándonos en silencio, entre miradas y destellos de dos corazones de amor plenos.

sábado 2 de abril de 2011

El sentido de sentir.




Quédate a vivir en mis sueños y despiértame cada mañana con tu sonrisa de nácar, aligera con tus besos el peso de este amor que apenas logro arrastrar por este paramo desierto de ti. Cúbreme con tu manto de caricias mientras te amo en silencio con las palabras y busca entre dulces suspiros el ardiente deseo de a mi lado permanecer, para de mi saciarte, mientras te envuelves entre tiernos deseos de sueños llenos, que alcanzaran a tu corazón en ese momento, en que tus suaves labios fundiéndose con los míos, te hablen de mi amor eterno.
Alquílame un huequito en tu interior, para acurrucarme entre tus brazos y de mimos colmarte cada noche aplacando tu dolor, con caricias tiernas rebosantes de calor. Mientras, tu dulce mirada en mis ojos se clavara cada mañana, dándome la fuerza necesaria para surcar los mares entre tus palabras, que cada alborada pintaran los deseos de alegres colores y los miedos se borraran en un instante dando paso al amor.
Véndeme tus temores y entre nubes de besos los hare desaparecer, vivirán muy de lejos nuestros sueños y jamás volverán a aparecer, pues de mis manos nacerán aquellos nuevos, que te obsequiaran con el placer de sentir de entre mis dedos la paciencia del querer, llenando cada día tu corazón de alegría y tu vida de los sentimientos que se quieren esconder.
Regálame tus caricias y tus besos, esos que tienes guardados para mi, lléname de ternura cada amanecer entre tus brazos y cólmame de ese amor que nace de tus sueños y yo te daré mi vida por completo, una vida para cuidarte y mimarte, para quererte y amarte, para hasta el fin respetarte, hacer de cada día algo especial sin dejar de a tu lado soñar y entregarte todo ese amor que nunca habrías podido imaginar.

martes 22 de marzo de 2011

Palabras por ti mi amor.





Sopla el viento entre las letras y las mueve a su antojo acariciándolas con su brisa, tornándose huracán por momentos y otras simple aliento, como si expresar quisieran con su empuje lo que se escucha de mi boca cuando te nombro.
Danzarinas como princesas, van aprendiendo la melodía que suena y recogiéndolas entre sus mantos de niebla, las traslada con mimo y paciencia hasta donde tu oído escucha con pena, como mi voz te llega, pero no mis caricias que tanto anhelas.
Se regocijan entre sombras de la noche a la luz de una vela inerte, recogiendo su calor entre susurros fervientes, que llorando dulces lágrimas entre renglones, te alcanzan mientras sueñas con su aroma entre tus sienes.
Vehemente es el tiempo con ellas, pues no caducan a su paso y perennes se plantan a tu vera cada madrugada, para acompañarte sin descanso en tu paseo cadente por el sentimiento añorado, mientras descansas de tu vida y entre miradas furtivas das una nueva perspectiva a aquello llamado amor.
Cual ave migrando, se trasladan de un lado al otro del mundo en apenas segundos, que se tornan horas y días en la espera de sentirlas calientes y frescas, explotando su tristeza y dando rienda suelta a sus diretes, pero esta vez apenas a la distancia de un beso y quemando como el fuego entre los dos, desbordan con ternura toda la pasión.
Pues son simples las palabras, escritas o calladas, perdidas o escuchadas, dueñas del corazón y prisioneras del profundo amor que crece día a día entre los dos, temblorosas entre miedos y valientes al soñar, pretenciosas y prudentes al pensar, pero solo palabras... aunque imperceptibles para los demás, son nuestras y nos unen cada día más y más!


miércoles 2 de marzo de 2011

Un Sueño....





Sus miradas se cruzaron, sabían cada uno de ellos lo que decían sus ojos..., y ella apoyo la cabeza en su hombro, mientras el conducía por aquella carretera sinuosa, que les llevaría hacia el lugar donde en una ocasión soñaron estar. Era media tarde, y el sol se desvanecía ya entre la maraña de picos y montañas, dejando el cielo de un color rojizo, que jamás imaginaron existiera, la nieve aparecía a lo lejos, en las laderas, iluminada todavía por la luz y como si de un espejo se tratara. Los kilómetros desaparecían uno a uno, mientras..., los dos seguían disfrutando de cada instante, como si tratara de algo que no tornaría a repetirse.
Casi de noche ya!, a lo lejos..., fundidas en la montaña, se divisaban las luces de un pequeño pueblo, por fin llegaban!, los dos percibían que el momento se acercaba, y que nadie habría para pararlo ni estropearlo, atrás quedaban tardes de angustia, momentos de ternura a escondidas, cuerpos temblando por la emoción del que se siente pillado, mientras hace algo "malo"; por suerte, todo aquello había pasado y por fin se disponían a cumplir lo que un día se prometieron, a sabiendas que sería muy difícil de realizar.
A medida que las pequeñas luces se acercaban, la noche se iba cerrando, dejando su manto oscuro..., la nieve comenzaba a caer, cubriendo el parabrisas del coche, ella entonces se separo de él un instante para conectar la calefacción, pues el frio se hacía cada vez más intenso, después, volvió a reclinarse sobre su hombro, pero antes..., volvió para mirar por un instante a sus ojos, y sin mediar palabra, los dos hablaron al unísono para decirse dos palabras..., dos simples palabras que que expresaban lo que solo ellos entendían: " te quiero".
Así, plácidamente, transcurrió el viaje, y sin darse cuenta, se encontraron ante el camino de tierra, que les llevaría hasta el refugio que alguien..., un amigo sin duda, les indico como el lugar ideal para pasar aquel fin de semana. La información, llegado el momento, se hacía más confusa de lo que en un principio imaginaron, pero no importaba mucho, a los dos les encantaba aquella sensación de aventura y de sentirse perdidos, a sabiendas de que no era así. Mientras tanto..., los copos de nieve, que se hacían cada vez más grandes, y más intensa su caída, empezaban a cubrir el camino, dejándolo como un manto blanco, limpio y sin arrugas. Después de unos instantes de preocupación, por aquella situación, apareció ante ellos una pequeña casita de madera, rodeada de un pequeño jardín, que a pesar de estar cubierto por la nieve, dejaba entrever pequeños ramajes y algún que otro árbol, pequeñito también, como si a juego con la cabaña hubiera sido diseñado.
Por fin..., el coche paró debajo de aquella tejavana, que hacía las funciones de garaje improvisado, y que salvaría de quedarse cubierto por completo por la nieve. Se abrieron las puertas, y cada uno por su lado, comenzaron a recoger enseres y bolsas, que tan bien habían dispuesto, para que nada les faltara, en aquellos dos maravillosos días que tenían por delante. Como si de una película se tratara, sonó la voz de ella preguntando por la llave de la cabaña, pero aquello..., no era ficción, ni estaban en un cine, era la realidad y ellos los protagonistas, así que al instante, él, introdujo su mano dentro del bolsillo de la chaqueta, y saco de él un pequeño llavero de madera, al final del cual, colgaba una vieja llave de hierro, oxidada por el tiempo, que seria las que les abriría las puertas de un sueño..., que se iba a convertir en realidad.
Con un par de linternas, pues había oscurecido ya, lograron abrir la puerta, que a pesar del estado que presentaba por fuera, les sorprendió gratamente, pues dentro..., estaba todo dispuesto de tal modo, que ni en el mejor de sus sueños lo habrían imaginado.
La entrada, daba paso a un pequeño salón, con una chimenea al fondo, en cuyo frente se disponía un sofá, no muy cómodo, pero bastante grande. A sus pies..., Una gran alfombra de pelo blanco..., como las de las novelas; a la izquierda..., dos puertas adornaban la pared, una de ellas, entreabierta, dejaba ver lo que sin duda era la cocina, y la otra..., se daba por supuesto que seria el dormitorio, como así fue !,. . .eso sí!, con una sola cama, una de aquellas antiguallas muy levantada del suelo, y toda de metal, en la que se apoyaba un placentero colchón de plumas, encima del cual, se acomodaban bien ordenadas, sábanas y mantas de sobra, para paliar el frio que hacía en esos momentos. Así que..., encendieron las luces que adornaban las paredes, y emprendieron una veloz carrera para colocar todas y cada una de las cosas que habían traído, no solo para matar el frio, también para encender cuanto antes aquella bonita chimenea, que tenía todo dispuesto, para dar fuego y calor a tan bonito lugar.
Los dos..., no dejaban de pensar que todo aquello era demasiado bonito para ser verdad, pero tenían que vivir el instante y el momento que la vida les había regalado, y así..., después de un pequeño tentempié y ordenar a su gusto el pequeño refugio, dejaron sus cuerpos caer sobre aquella alfombra, que frente a la chimenea, parecía ser el mejor lugar de toda la cabaña para dar rienda suelta a sus sentimientos. Sentados cómodamente, y con la luz del fuego reflejada en sus rostros..., se miraron!, comprendieron que no les hacían falta las palabras, que ya mucho habían hablado desde el día que se conocieron, y que era el momento de dejar todo a un lado. Ya solamente podían dejarse llevar por lo que tantas veces soñaron, y a la vez, tanto se reprimieron..., en aquellas ocasiones, en que la cabeza le ganaba la partida al corazón.
Ella..., lentamente..., apoyo su mano sobre la cara de él, acariciándola, y con sus ojos empapados por las lágrimas…, sin palabras, pedía perdón por no haber hecho antes lo que ahora sentía, y en tantas ocasiones sintió...; mientras..., él..., rodeaba con su mano la cintura que tantas noches soñó acariciar..., y contestaba a sus lágrimas, acercándose a su rostro y sintiendo por primera vez..., con toda intensidad, aquellos bonitos labios fundiéndose con los suyos. Los dos sabían que aquel beso significaba mucho más de lo que aparentaba, y sin embargo, nunca lograrían recordar, los segundos..., o minutos..., que aquel beso duró.
Sus cuerpos temblaban de los pies a la cabeza, y no era debido al frio, más bien por la emoción y el sentimiento de poder tenerse entre sus brazos, y así..., se fueron acercando uno al otro, hasta que el aire apenas pasaba entre sus cuerpos..., ya nada les podía parar.
La luz de la chimenea encendida, se reflejaba en sus cuerpos casi desnudos, recibiendo en ellos, el calor necesario para olvidarse de la nevada que afuera estaba cayendo.
Sus manos..., se acariciaban sin miedo..., sin tabúes, pues sabían que eran el uno para el otro..., y para siempre. No había prisa, ni nadie para molestarles, solo disfrutaban lo que nunca habían podido tener..., "tiempo!".
Nunca sabrán lo que duró aquel juego de besos y caricias, de lágrimas y risas en aquella alfombra..., cómplice ya de su amor. Lo que nunca olvidarán..., será el instante en que sus cuerpos se fundieron en uno...
Mientras..., por la ventana..., asomaban los primeros rayos de luz de un nuevo día..., un día que siempre recordaran como el primero de sus vidas.
No importaba ya nada en el mundo, solo ellos y su amor..., la chimenea casi apagada, dejaba paso al reflejo del sol sobre la nieve, que había dejado de caer..., nadie sabe cuando!. Y entre mantas..., sobre la alfombra..., con sus cuerpos desnudos, abrazándose..., se dejaron llevar por los brazos de Morfeo..., no sin antes..., mirarse a los ojos..., y pedirle a Dios, que aquello no fuera solo... "UN SUEÑO".


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